Indecisión
- Fabrizio Assumma

- 28 gen
- Tempo di lettura: 3 min

En el contexto de la psicoterapia, el miedo a decidir no se presenta como un fenómeno homogéneo. Por el contrario, adopta configuraciones distintas según la manera en que la persona percibe la situación y gestiona internamente la incertidumbre. Por este motivo, el trabajo terapéutico comienza identificando qué forma específica adopta el miedo, ya que no es la decisión en sí la que bloquea, sino el significado que se le atribuye.
Una de las expresiones más frecuentes es el temor a equivocarse. A medida que la decisión adquiere mayor relevancia, la duda aumenta hasta llegar, en algunos casos, a una completa inhibición de la acción. La dificultad no reside en los hechos objetivos, sino en la interpretación subjetiva que hace quien debe decidir, interpretación influida por su historia personal y por las competencias que ha desarrollado. Tal como señalaba Epicteto, no son los acontecimientos los que alteran a las personas, sino la lectura que hacen de ellos.
Otra modalidad habitual es el miedo a no estar a la altura, estrechamente vinculado a la autoestima. Aquí la dificultad no se limita al momento de elegir, sino a la capacidad percibida para sostener las consecuencias de la decisión tomada. Se trata de un conflicto interno que puede afectar incluso a personas que, objetivamente, han demostrado ser competentes. En estos casos actúa lo que la Terapia Breve Estratégica describe como un crítico interno persistente, una voz que desacredita los propios recursos y erosiona la confianza, intensificando la duda y el malestar. Cuando este funcionamiento se vuelve dominante, la persona suele evitar asumir responsabilidades y delega las decisiones importantes, limitándose a elecciones de escaso impacto.
También aparece con frecuencia el miedo a exponerse. En esta situación, lo que resulta amenazante no es decidir, sino expresar las propias opciones y someterlas a la evaluación de los demás. Este temor suele manifestarse en forma de miedo a hablar en público o a perder el control de las propias reacciones físicas y cognitivas, como el rubor, la sudoración o la dificultad para argumentar con claridad. En algunos casos, el miedo a exponerse se asocia a la expectativa de ser atacado o dañado por otros, encajando en cuadros de fobia social o en dinámicas de tipo paranoide.
Otra forma relevante es el miedo a perder el control. Este puede aparecer tanto antes de decidir como después, durante la puesta en práctica de la decisión. La persona intenta asegurarse de que todo esté bajo control revisando una y otra vez el proceso decisional. Sin embargo, esta búsqueda de certeza absoluta suele transformarse en una necesidad compulsiva de comprobación que incrementa la ansiedad y termina bloqueando la acción. Paradójicamente, cuanto mayor es el esfuerzo por controlar, mayor es la sensación de falta de control, dando lugar a la trampa del exceso de rigor. Ninguna decisión puede garantizar seguridad total, ya que siempre existe un margen de incertidumbre. Como señalaba Gregory Bateson, el rigor llevado al extremo conduce a la asfixia, mientras que la ausencia de límites lleva al caos.
Finalmente, encontramos el miedo a la impopularidad, característico de personas cuya necesidad principal es ser aceptadas por todos. En estos casos, decidir implica el riesgo de generar desagrado o conflicto, lo que amenaza una identidad construida sobre la disponibilidad constante hacia los demás. La elección se vive entonces como un peligro para el vínculo, reforzando la tendencia a ceder, adaptarse o postergar decisiones.
Desde esta perspectiva, el miedo a decidir no depende del contenido de la decisión, sino de las modalidades disfuncionales con las que la persona gestiona la situación. El objetivo del trabajo terapéutico consiste en sustituir estas estrategias ineficaces por otras más funcionales, modificando la percepción de la realidad y favoreciendo el paso de una posición pasiva —la de quien construye aquello que sufre— a una posición activa, en la que la persona aprende a gestionar lo que construye.







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